Yo creo que llevamos tantos años escuchando hablar de la llegada de la inteligencia artificial general que, cuando finalmente aparece un modelo como GPT-6 Astra y empiezan a decir que estamos entrando en la era de la AGI, es normal quedarse un poco con la duda de si esto realmente es ese momento que llevábamos esperando o simplemente estamos ante otro salto enorme en inteligencia artificial. Porque OpenAI acaba de presentar GPT-6 Astra y la propia compañía lo describe como su modelo más inteligente y alineado hasta ahora, capaz de realizar tareas que van muchísimo más allá de simplemente responder preguntas.
Lo primero que me ha llamado la atención es precisamente cómo ha cambiado la forma de utilizar estos modelos. Astra no está pensado únicamente para escribir un texto, hacer una imagen o contestar una pregunta. OpenAI asegura que puede utilizar ordenadores y navegadores, rellenar formularios, trabajar con programas, investigar información, crear páginas web, analizar datos, programar y completar tareas profesionales de varios pasos. Es decir, la idea empieza a acercarse mucho más a tener una especie de trabajador digital que recibe un objetivo y se encarga de llevarlo adelante.
Y para mí esa es la parte verdaderamente importante de Astra. Hasta ahora muchas veces hablábamos de modelos cada vez más inteligentes, pero seguíamos teniendo que estar nosotros delante, copiando información, abriendo páginas, ejecutando programas y diciéndole a la IA qué tenía que hacer en cada momento. Con Astra, OpenAI está intentando eliminar buena parte de esa barrera. El modelo puede interactuar directamente con el ordenador y completar procesos mucho más largos por sí mismo. Según OpenAI, en determinadas pruebas de uso del ordenador Astra consigue resultados superiores a GPT-5.6 Sol empleando alrededor de un 47 % menos de tiempo por tarea.
Y aquí es donde empieza todo el debate sobre la AGI. Greg Brockman, presidente de OpenAI, ha presentado Astra como un salto generacional y ha relacionado su llegada con el comienzo de una nueva etapa de la inteligencia artificial. Algunos líderes tecnológicos han ido incluso más lejos y han dicho directamente que la AGI ya ha llegado. Pero yo creo que hay que tener un poco de cuidado con esa frase, porque AGI no tiene una definición única que todo el mundo acepte. Que un modelo sea capaz de hacer una cantidad enorme de tareas no significa automáticamente que exista un consenso científico de que hemos alcanzado una inteligencia artificial general.
Lo que sí parece bastante claro es que Astra representa un cambio importante en las capacidades de los modelos. OpenAI afirma que obtiene resultados de máximo nivel en programación, matemáticas, ciencia, uso del ordenador y trabajo profesional. En ARC-AGI-3, por ejemplo, la compañía asegura que Astra alcanza un 99,9 %, mientras que en FrontierMath Tier 4 llega al 98 %. También afirma que el modelo ha conseguido resolver problemas matemáticos abiertos de larga duración.
Pero lo que más me interesa no son solamente los números de los benchmarks. Para mí, la diferencia está en lo que puede hacer con ellos. Si una IA consigue una puntuación altísima en una prueba pero después necesitas estar constantemente detrás para decirle dónde tiene que hacer clic, tampoco estamos hablando de una revolución completa. En cambio, si puedes darle un objetivo, permitirle utilizar las herramientas necesarias y dejar que vaya avanzando mientras toma decisiones intermedias, entonces la situación empieza a ser muy diferente.
Y eso es precisamente hacia donde apunta Astra. OpenAI asegura que el modelo entiende mejor las instrucciones, mantiene el contexto cuando una tarea se alarga y sabe cuándo debe continuar por su cuenta y cuándo necesita preguntarnos algo porque falta una información importante. Incluso puede continuar trabajando en partes de una tarea mientras espera una respuesta nuestra en determinadas situaciones. Para mí esto es casi más importante que decir que es más inteligente, porque convierte a la IA en algo mucho más parecido a un agente que en un simple chatbot.
También hay que hablar de la parte de seguridad, porque cuanto más autónomo es un modelo, más importante resulta saber qué hace cuando encuentra un problema o una instrucción que entra en conflicto con sus límites. OpenAI asegura que Astra mejora considerablemente en este aspecto y que, en una de sus evaluaciones internas, el modelo no intentó saltarse una denegación de Auto-Review de Codex incluso cuando la tarea no podía completarse de otra manera. La compañía también afirma que Astra es menos propenso que GPT-5.6 Sol a realizar afirmaciones incorrectas sobre sus propias capacidades.
Pero precisamente aquí tenemos otra cara de la moneda. Mientras OpenAI presenta Astra como un gran salto adelante, también han aumentado las preocupaciones sobre lo que puede ocurrir cuando estos sistemas tienen cada vez más autonomía. En los últimos días se han publicado advertencias de investigadores y figuras de la industria sobre los riesgos de desarrollar agentes cada vez más capaces, especialmente cuando pueden interactuar directamente con ordenadores, internet y herramientas externas. Reuters ha recogido precisamente este debate alrededor de los nuevos modelos y de la dificultad creciente de supervisar sistemas más autónomos.
Y esto hace que el lanzamiento de Astra sea bastante diferente de lo que hemos vivido con otros modelos. Porque ya no estamos hablando únicamente de “esta IA escribe mejor que la anterior”. Estamos hablando de modelos que pueden empezar a encargarse de trabajos completos. Programar una aplicación, investigar un tema, utilizar herramientas profesionales, analizar información, crear documentos, trabajar con hojas de cálculo o incluso navegar por diferentes páginas para completar una tarea. Eso cambia bastante la relación que tenemos con la inteligencia artificial.
De hecho, OpenAI afirma que Astra puede crear sitios web, aplicaciones y juegos directamente desde una instrucción cuando se utiliza junto con sus herramientas correspondientes. También puede trabajar con software especializado, analizar datos científicos y realizar tareas complejas de ingeniería. Para mí, aquí está una de las grandes claves de esta generación: la IA deja de limitarse al espacio de conversación y empieza a entrar directamente en el mundo en el que nosotros hacemos las cosas.
Y entonces vuelvo a la pregunta del principio: ¿ha llegado realmente la inteligencia artificial general? Pues yo creo que todavía es demasiado pronto para responder con un sí absoluto. Lo que sí podemos decir es que estamos viendo modelos que cada vez se acercan más a la idea que muchas personas tienen de una IA general: una máquina capaz de desenvolverse en muchos campos diferentes, aprender a utilizar herramientas, resolver problemas nuevos y completar tareas sin que tengamos que indicarle cada pequeño paso.
Quizá por eso el titular de “llegó la AGI” genera tanta polémica. Para algunos, si una IA puede realizar una enorme variedad de trabajos intelectuales y físicos mediante herramientas digitales, ya estamos entrando en esa etapa. Para otros, todavía faltan características fundamentales antes de poder llamarlo inteligencia artificial general. Y mientras no exista una definición común y una prueba universal que determine cuándo hemos llegado a ese punto, probablemente vamos a seguir teniendo este debate con cada generación de modelos.
Lo que sí tengo claro es que GPT-6 Astra no parece simplemente una actualización más. OpenAI lo está utilizando como una plataforma para avanzar hacia agentes capaces de trabajar durante más tiempo y con mucha más autonomía. La propia compañía habla de una nueva generación de inteligencia y lo está llevando a áreas como programación, ciencia, trabajo profesional y uso del ordenador.
Y aquí es donde yo creo que empieza la verdadera historia. Porque quizá dentro de unos años miremos atrás y digamos que GPT-6 Astra fue el momento en el que realmente empezó esta transición, o quizá pensemos que aquello todavía no era AGI y que faltaban varios pasos más. Eso todavía no lo sabemos. Lo que sí podemos ver ahora mismo es que la distancia entre un chatbot que responde preguntas y un sistema capaz de recibir un objetivo y encargarse de todo el proceso se está reduciendo muchísimo.
Así que sí, el titular de que “ha llegado la inteligencia artificial general” puede ser demasiado contundente dependiendo de cómo definamos AGI. Pero tampoco creo que podamos tratar GPT-6 Astra como si fuera simplemente otro modelo más. Sus capacidades de razonamiento, programación, uso del ordenador, investigación y ejecución de tareas representan un salto importante y, sobre todo, apuntan hacia un futuro en el que quizá no utilizaremos la IA solamente para preguntarle cosas, sino para darle trabajos completos, va mucho más allá.
Y para mí esa es la parte que realmente da vértigo.

Especialista en tecnología y aplicaciones móviles. Publico tutoriales detallados y análisis prácticos sobre herramientas digitales y tendencias tecnológicas actuales. También publico noticias sobre Animal Crossing de vez en cuando.

